17 países con historial de censura votaron en contra Libertad de expresión en Internet está protegida por la ONU

El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha aprobado una resolución para la “promoción, protección y el disfrute de los derechos humanos en Internet”. El documento establece que el acceso a internet será considerado, de ahora en adelante, un derecho básico de todos los seres humanos. Sin embargo, 17 países con un largo historial de censuras en la red votaron en contra.

El texto recoge que “los mismos derechos que tienen las personas offline deben ser protegidos online”, en especial la libertad de expresión, defendida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Así, la Organización de Naciones Unidas (ONU) anima a los países a proveer a sus ciudadanos de acceso a la red y condena el bloqueo del acceso o la censura.

El hecho más dramático de cara a la libertad de expresión es que 17 países que se pronunciaron en contra de la resolución. A pesar de ello, fueron 70 los países que confirmaron su compromiso para "tratar los problemas de seguridad en internet, de conformidad con sus obligaciones de proteger la libertad de expresión, la privacidad y otros derechos humanos en línea"

Repartidos por los cinco continentes, y escudándose en la lucha contra el terrorismo o la defensa de distintas causas morales y religiosas, 17 naciones decidieron darle la espalda a la libertad de expresión. Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Sudáfrica, República Democrática del Congo, Kenia, Arabia Saudí, Emiratos Arabes, Rusia, China, India, Bangladesh, Vietnam, Indonesia, Burundi y Qatar mostraron la semana pasada su verdadera postura respecto a la libertad en internet. Así, se presentaron ante el mundo oficialmente como los censores de la Red.

Ya en 2011 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el acceso a la red un derecho humano más.  No obstante, cinco años después, la situación no parece ser la esperada y la Consejo de Derechos Humanos de la ONU tuvo que publicar esta resolución. A pesar de todo lo que puede suponer como gesto, se trata de una  resolución no vinculante, por lo que tan solo es una recomendación más no una imposición.